Siempre he pensado que todos tenemos una historia que contar. Algunas son extraordinarias, otras son bastante normales, pero al final todas tienen algo que nos hace ser quienes somos.
La mía empieza siendo hijo único de una madre soltera, un niño inquieto, bastante vago y que difícilmente se quedaba quieto.
Desde chico mi mamá se encargó de meterme a diferentes actividades. Practiqué fútbol soccer, fútbol americano y también entré a los scouts, una etapa que terminó siendo mucho más importante de lo que imaginaba.
Estuve en los scouts hasta los 25 años y, sin duda, fue una de las etapas más importantes de mi vida. Pero lo mejor que me dejó esa experiencia no fueron los campamentos ni las aventuras, sino las amistades que nacieron ahí.
Carlos Jalife, Ricardo Navarro, Karina Hernández y Alejandro Atondo, entre otros, son hasta el día de hoy mis mejores amigos. De esos amigos de verdad, que han estado conmigo en las buenas y en las malas, que han compartido alegrías, momentos difíciles y tantas historias a lo largo de los años.
Y eso es algo que valoro muchísimo, porque con el tiempo entiendes que los amigos de verdad no son los que solamente están cuando todo va bien, sino los que permanecen cuando las cosas se complican. Más que amigos, son parte de mi familia y de mi historia.
El deporte también se quedó conmigo. Creo que haber crecido practicando diferentes disciplinas tiene mucho que ver con que hasta el día de hoy siga haciendo ejercicio.
UNA MUJER QUE SE LA RIFÓ
Si hay alguien que merece un capítulo especial en mi historia, es mi mamá.
¿Qué les puedo decir de ella?
Una mujer trabajadora que se la rifó para sacarme adelante, darme mis estudios y procurar que no me faltara lo necesario. Nunca la he visto rajarse.
Y lo más curioso es que hasta el día de hoy sigue trabajando. Siempre dice que si deja de trabajar, se muere. Jajajaja.
Pero detrás de esa frase hay algo que admiro muchísimo: sus ganas de seguir activa, de sentirse útil y de salir adelante.
De ella aprendí que las cosas no llegan solas. Que hay que trabajar, luchar por lo que quieres y ser constante. También me enseñó algo que considero fundamental: la lealtad y el agradecimiento hacia las personas que te han tendido la mano. Porque nadie llega a ningún lado completamente solo.
DESDE NIÑO ANDABA BUSCANDO CÓMO GANAR DINERO
Aquí viene una parte que todavía me da risa recordar.
Desde chico siempre andaba inventando qué hacer para sacar dinero. Lavaba carros, cortaba el zacate y hasta me iba al mercado sobre ruedas a ayudarles a las señoras a cargar sus bolsas y bandejas de frutas y verduras.
Y no andaba solo en esas aventuras. Muchas de esas ocurrencias las compartía con mi buen amigo Mario Monson, hoy empresario de Natural y Vida. Jajajaja. Siempre estábamos viendo qué se nos ocurría para ganar unos pesos.
En aquel momento no pensaba en ser empresario ni en construir grandes negocios. Simplemente me gustaba hacer cosas, moverme y encontrar maneras de ganar mi propio dinero.
Con el tiempo me doy cuenta de que ahí ya había una inquietud por emprender, aunque todavía no sabía llamarla así.
MI PRIMER NEGOCIO EMPEZÓ CON CABLES Y COMPUTADORAS
Estudié la Licenciatura en Sistemas Computacionales.
Durante la universidad, mi mamá me consiguió una oportunidad de trabajo con Alberto, quien, si mal no recuerdo, daba servicio de sistemas a la empresa donde ella trabajaba.
Ahí empecé a aprender cosas muy prácticas: ponchar cables de red, formatear computadoras, repararlas y resolver problemas técnicos.
Y un día me hice una pregunta bastante sencilla: ¿Y por qué no pongo mi propio negocio?
Así, sin tanto rollo.
Fui al SAT y me di de alta. Después fui al banco a abrir una cuenta y busqué proveedores de computación para registrarme con ellos. Y así comenzó mi primer negocio.
No fue una historia de esas donde alguien tiene un plan perfecto, inversionistas o una gran estrategia. Fue más bien tener ganas, aprender algo, animarme y empezar.
LA VIDA ES UNA Y HAY QUE VIVIRLA
Con los años he aprendido muchas cosas, y seguramente me faltan muchísimas más.
Pero hay algo que tengo bastante claro: la vida es una y hay que tratar de vivirla al máximo.
Para mí hay valores que no deberían negociarse: la honestidad, la congruencia y la lealtad.
También creo en ayudar a los demás dentro de nuestras posibilidades, sin estar esperando siempre algo a cambio.
No digo que sea perfecto ni que siempre tenga la razón. Para nada. Pero sí trato de que lo que pienso, lo que digo y lo que hago vayan por el mismo camino.
Y hay cosas que de plano no soporto: la hipocresía, la incongruencia y esa necesidad que tienen algunas personas de aparentar una vida que realmente no pueden llevar.
Cada quien es libre de vivir como quiera, pero yo prefiero la autenticidad.
¿Y POR QUÉ ESCRIBIR UN BLOG?
La verdad, ni yo mismo sé exactamente en qué momento decidí que quería empezar a escribir.
Simplemente me nació la inquietud de tener un espacio para sacar lo que pienso, compartir ideas y contar algunas experiencias.
Soy Acuario, y quienes me conocen saben que muchas veces veo las cosas de una manera diferente a como las ven los demás.
A veces estaré de acuerdo con la mayoría y otras veces seguramente no.
Aquí quiero hablar de negocios, tecnología, deportes, viajes, experiencias personales y de todo aquello que me llame la atención.
No pretendo dar lecciones de vida, ni convertirme en gurú de nada. Mucho menos aparentar algo que no soy.
Quiero que este sea un espacio donde pueda expresarme libremente, compartir lo que he aprendido, contar historias y, por qué no, también reírme un poco de las cosas que nos pasan.
Porque al final todos seguimos aprendiendo.
Y si algo me ha enseñado mi historia es que no importa tanto dónde empiezas, sino las ganas que tengas de seguir avanzando.
Bienvenidos a GILITO BLOG. Aquí empieza otra aventura.
